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sábado, 15 de noviembre de 2008

RESUMEN DE LA NOVELA Y LA ROCA GRITÓ


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La historia comienza cuando John Webb y Leonora Webb se encontraban huyendo en su auto, en un momento la guerra había eliminado a la mayor parte de la población de Estados Unidos, Europa, Rusia y Liberia, la raza blanca había pasado a ser una minoría, los señores Webb eran parte de esa minoría, y los estaban cazando.

Querían salir del país, entonces se dirigieron a la frontera, ahí se encontraron a tres hombres que la vigilaban, les negaron el paso a los señores Webb no sin antes quitarles dos mil pesos. Solo les quedaba dirigirse a Porto Bello, pero para eso necesitaban gasolina. Se fueron de ahí y se detuvieron en una estación de combustible. Pidieron gasolina y una vez más se negaron a darles nada a los señores Webb.

No tenían suficiente gasolina para salir de ahí, no tenían otra opción mas que dejar el auto en la estación, así lo hicieron y luego partieron hacia la ciudad. Iban en el camino cuando oyeron que se acercaba un coche, se hicieron a un lado, luego alzaron la vista y vieron que era el coche que hasta hace pocos minutos era de ellos, tan solo pudieron ver como el polvo que había levantado el coche se depositaba lentamente.

Seguían caminando cuanto el ruido de un motor les hizo volver la cabeza, era un Ford 1929 que se acercaba, el auto se detuvo, en él estaba un señor que decía llamarse García y que les ofreció llevarlos a la ciudad.

Llegaron a la ciudad, todo mundo los veía y no les quitaban la vista hasta que desaparecían. Llegaron al hotel del señor Esposa, John Web lo conocía de hace cinco años que jugaron a las cartas. Pidieron quedarse en el hotel esa noche, el señor Esposa aceptó.

Ya en la habitación se oían gritos y disparos de la multitud que querían sacar a los señores Webb, se oyó la voz del señor Esposa platicando con la multitud, luego la calma volvió.

Al día siguiente el señor Esposa subió a la habitación de los señores Web, les dijo que había impedido que los sacaran la noche anterior gracias a que les había dicho que los Webb iban a trabajar para él. Entonces, el señor esposa les ofreció trabajo. Los Webb no sabían que hacer, era aceptar el trabajo o salir a la calle en donde los estaba esperando la multitud, era una decisión difícil.
John habló con su esposa, y juntos tomaron la decisión, no iban a aceptar el trabajo del señor Esposa. Salieron del hotel.

Se acercaban a una carnicería al aire libre, se dirigieron hacia la multitud.

jueves, 30 de octubre de 2008

El parque de juegos -resumen-

El señor Underhill veía como los niños se comportaban entre ellos, hacían ver el parque como un lugar hostil y peligroso, se arañaban, se producían heridas que estaban sangrando o estaban a punto de hacerlo, es increíble lo cruel que pueden llegar a ser los niños –pensó-, no entendía como podían hacerse la vida tan insoportaba entre ellos. Le recordó su infancia.

Para Underhill la infancia nunca fue lo que los demás decían que era, él no la recordaba como la etapa más feliz de su vida.

Mientras salía del parque de juegos, oyó una voz, -¡hola Charlie!- Le decía. En lo alto del tobogán estaba un niño de unos nueve años que lo saludaba, no reconoció al niño.
Volvió a su casa, en donde estaba su hermana Carol y su hijo Jim.
¡Maldita sea! Los niños son unas fieras –le dijo a su hermana-. No quería que su hijo pasara por todo lo que acababa de ver, quería evitarle todo ese sufrimiento. Carol no estaba de acuerdo con eso, ella pensaba que Jim debía crecer como los demás niños y que era necesario que fuera adaptándose al parque de juegos.

Underhill caminaba hacia su casa, al pasar por el parque vio a su hermana Carol ahí, ella había llevado a Jim al parque. Underhill tomo del brazo a Jim y se lo llevó, Vamos Jim tu no tienes que pasar por esto mientras yo pueda evitarlo –le dijo-. ¡Hola Charlie! -Le dijo otra vez el mismo niño del tobogán.

En otra ocasión Underhill pasaba por el parque cuando le hablo el mismo niño de siempre, el del tobogán. El niño decía ser el señor Marshall, quien era un vecino de Underhill pero que hacía tiempo no veía. Contaba el niño que él, quería tambien evitarle la pena a su hijo Tommy Marshall de pasar por todas esas molestias y penas que producía el parque, entonces hizo un trato con el parque, había pasado a ocupar el lugar de su hijo en ese parque de juegos.

El niño le ofreció a Underhill la oportunidad de cambiar su lugar por el de su hijo Jim. A Underhill le pareció interesante, -¿cuánto tengo que pagar?– dijo, -nada, solo tienes que jugar en el parque- le contestó el niño. Underhill se marchó.

Parecía que todavía estaba enojado con Carol por llevar a Jim al parque la vez pasada pero esa misma mañana le hablo diciéndole que quería que fueran a dar un paseo al parque junto con Jim. Así lo hicieron, ya en la entrada del parque se encontraron. Jim y Underhill entraron al parque, mientras él pensaba que era ridículo lo que el niño del tobogán le había dicho. Al entrar al parque, Underhill se miro las manos aterrorizado. Ya había ocupado el lugar de su hijo Jim.
Solo pasaremos aquí doce años –le dijo el niño Marshall. Mientras los demás niños lo recibían con golpes.
Esto es el infierno, pensó. ¡Esto es el infierno!
Y en la caliente multitud demoledora nadie le dijo que no.